Desideologizar los medios, una contribución a la reconciliación nacional

 

 

Medios-Comunicacion

 

La propiedad de los medios de comunicación en Colombia, siempre ha estado ligada a poderes económicos y políticos, que limitan su credibilidad dentro de la sociedad colombiana. Y la credibilidad se cuestiona cuando el medio de comunicación refleja en su línea editorial e información, la tendencia hacia una ideología en particular (Sánchez, 2005).

No es nuevo que en el país, un medio pertenezca a un grupo empresarial con una clara historia dentro de los partidos tradicionales, Conservador y Liberal (Leongómez,2002). Lo que ha sucedido con la propiedad de los medios de comunicación es un reflejo del acontecer político en Colombia en el siglo XX (Bancodelarepública, 2015). Un país con dos concepciones de Estado diferentes, a las cuales adhirieron la mayoría de colombianos y que llegaron a confrontarse de forma violenta. Las disputas ideológicas se trasladaron a la creación de fortines mediáticos para la defensa de una idea de país en particular (Torres, 2012).

Los cambios en las formas de participación política y mediática que llegaron después de la Constitución de 1991, la pérdida de poder de los partidos tradicionales, y el surgimiento de nuevas fuerzas políticas dentro del escenario nacional, trajeron como consecuencia una nueva dinámica político-ideológica dentro de la sociedad, y también, una forma diferente de concebir la comunicación y la propiedad de los medios masivos.

En los medios de comunicación se comenzaron a evidenciar transformaciones, algunas impulsadas desde el exterior y otras desde el interior de los mismos. Desde afuera, la Constitución Política impuso nuevas reglas para democratizar la propiedad y el acceso de los colombianos a los medios; el artículo 20 fijó la posibilidad de fundar medios masivos, para cualquier colombiano. Esto en teoría plantea desligar la propiedad de los medios, de los poderes políticos y económicos tradicionales, dándole paso a otros dueños, provenientes de los sectores sociales y comunitarios.

Desde adentro de los medios masivos de comunicación, va desapareciendo la alineación de los periodistas con las ideas políticas que marcaron el siglo pasado, pero surgieron posicionamientos ideológicos hacia dos nuevas tendencias radicales dominantes: la derecha y la izquierda. Se crearon estigmatizaciones y señalamientos a periodistas, al ser encasillados en estas posiciones ideológicas, que marcan una diferencia entre estar a favor o en contra de una salida negociada al conflicto armado del país.

Medios, directores de medios y periodistas se hicieron fácilmente identificables a favor o en contra de las dos opciones imperantes. Algunas veces por sus expresiones a través de las redes sociales, y en otras ocasiones, por el énfasis informativo hacia alguna de las dos líneas.

El esquema informativo colombiano, sobre todo en el caso de la radio y la televisión, ha experimentado un desvío hacia la opinión. Es cada vez más frecuente escuchar a los conductores de los espacios informativos valorando la noticia y permeándola de sus visiones particulares, acerca del tema de la solución que debe tener el conflicto armado, por la vía negociada o por la armada. Lo anterior está promoviendo la ideologización de las noticias hacia alguna de las tendencias radicales y antagónicas promovidas por las neoderechas y neoizquierdas, en la realidad colombiana. En suma, con la opinión, se legitiman, desde los medios masivos los discursos de los actores sociales que se enfrentan (Barreto, 2009).

Por eso si se busca en Colombia la reconciliación, los medios de información tienen un compromiso fundamental. No se trata de comprometerse ciegamente con un proceso de paz, se trata de implementar variantes en el modelo informativo que los lleve a una oferta noticiosa equilibrada, y de servicio a la audiencia. Algunas de estas variantes, están orientadas a:

1-Separar claramente la opinión de la información. Esto se logra cuando el medio toma el camino más difícil para informar: investigar. La investigación periodística aleja al medio de la especulación y de la ideologización vía opinión. Se cuantifica el conflicto (víctimas, años, organizaciones) pero poco se valoran e investigan los fenómenos ligados al mismo (desigualdad, tenencia de la tierra, pobreza).

2-Cambiar el periodismo contestatario y de reacciones por un ejercicio reposado y analítico. Cuando se hace periodismo sólo para enfrentar dos posiciones (en este caso a favor y en contra del proceso de paz) el resultado es el sacrificio del fondo, por la forma. Así se logran buenos titulares, pero poca información de valor. En el caso del conflicto, la representación mediática se ha construido mayoritariamente a través de los elementos más sensacionales, pero menos explicativos: la seducción y la espectacularización a través de imágenes.

3-Trabajar más en la contextualización. Aunque es una condición del periodismo, el afán de sorprender a la audiencia en el día a día lleva a los medios de difusión a no explicar con profundidad, basados en los referentes históricos y los orígenes culturales de nuestra conflictividad social. Los hechos no sólo se pueden valorar en el presente, se deben dimensionar en el pasado. Debe existir una respuesta constante al por qué de hoy.

4-Integrar a la ruralidad propositiva. Gran parte de del conflicto colombiano se ha vivido en las zonas rurales y en los departamentos alejados del centro. Las opiniones en los informativos sobre lo que quieren los colombianos en materia de reconciliación también los tienen que incluir. Se caricaturiza en el discurso mediático a los habitantes de la otra Colombia como víctimas que piden ayudas sociales, pero no se dimensionan como ciudadanos propositivos en este tema.

Así las cosas, la mejor contribución del periodismo a la reconciliación es hacer información pluralista, de calidad, sin sesgos y menos ideologizada. Aunque han florecido iniciativas en este sentido, como el portal La verdad abierta, es necesario que los medios de difusión comerciales se impliquen en la transformación del discurso mediático del conflicto, como un aporte verdadero a la paz. No es dejar de decir, dejar de contar, sino narrarlo de otra manera.

Bibliografía:

Sánchez, J. M. (2005). Fuentes de información y credibilidad periodística. Estudios sobre el mensaje periodístico, 11, 93-102.

Leongómez, E. P. (2002). La atomización partidista en Colombia: el fenómeno de las micro-empresas electorales. Helen Kellogg Institute for International Studies.

Subgerencia Cultural del Banco de la República. (2015). La prensa en Colombia. Recuperado de: http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/ayudadetareas/comunicacion/la_prensa

Torres Herrera, F. (2012). La prensa como instrumento ideológico en la historia del pensamiento político en Colombia: una mirada desde la región Caribe colombiana.

Barreto, I., Borja, H., Serrano, Y., & López-López, W. (2009). La legitimación como proceso en la violencia política, medios de comunicación y construcción de culturas de paz. Universitas Psychologica, 8(3), 737-748.

 

 

Anuncios