El periodismo ciudadano, un insumo de la ciudadanía comunicativa

periodismo ciudadano

 

Por: Javier Santoyo/

El origen del periodismo ciudadano es atribuido a la creación de los blogs en el mundo (Valera, 2005). Aunque esta fue sin duda una herramienta fundamental para su popularización, este se venía desarrollando en escenarios menos tecnificados como los medios de comunicación comunitarios. Pese a que el periodismo comunitario y el periodismo ciudadano encierran diferencias que desarrollaremos más adelante, los dos son expresiones auténticas de participación, que cumplen en el caso colombiano, con el principio fundamental consagrado en el Constitución Política de “la libertad de expresar y difundir su pensamiento y opiniones, la de informar y recibir información veraz e imparcial” (Constitucional, 1991).

Lo blogs permitieron el acceso directo del ciudadano a un medio de comunicación (Langa, 2006), sin la necesidad de esperar a ser avalado por alguno de los monopolios mediáticos que tradicionalmente han controlado el acceso a las plataformas informativas. La posibilidad de opinar dejó de estar mediada y a veces manipulada por el editor de un medio masivo de información, que podía determinar en qué dirección y forma le servían las expresiones del ciudadano.

El fenómeno de las plataformas digitales, viene cambiando la forma vertical de comunicación que manejaban los medios masivos. Los ha obligado a horizontalizar más el esquema comunicativo, en busca de formas híbridas, que le den mayor participación y autonomía de expresión a la audiencia. En internet prácticamente es imposible mantener una comunicación unidireccional, cada vez se vuelve más necesaria la creación de comunidades, foros, secciones de opine y en últimas estrategias de interacción que involucren al visitante en los contenidos. Por eso hoy se dice, que el usuario y no el contenido es el rey (Nafria, 2007).

Esas dinámicas de participación y de interacción se vinieron a masificar aún más con la revolución de los dispositivos móviles, que le permitieron a un usuario, de cualquier condición, llegar a intervenir en tiempo real en los aconteceres de su entorno, dando una opinión, ofreciendo una posición, denunciando lo que considera una injusticia o aprobando alguna decisión gubernamental.

El fenómeno del periodismo ciudadano, ha resultado incontrolable para los medios tradicionales comerciales que han perdido el poder de dosificar la intervención del ciudadano en el espacio mediático y ante esta situación irreversible, optaron por abrir espacios para que se involucre dentro sus ediciones; caso Caracol Noticias con la sección El periodista soy yo y Noticias RCN con el Cazanoticias.  En Colombia no hemos llegado a un formato como el del diario electrónico OhmyNews, en donde el 70% de los contenidos son elaborados por ciudadanos (Ayerdi,2005), pero hay portales digitales de medios comerciales que democratizaron el acceso a su publicación, como Las 2 orillas.

Pero donde se encuentran el periodismo ciudadano y la ciudadanía comunicativa. La ciudadanía es un concepto en constante maduración y construcción que va de la mano con la evolución del sistema político y social de las naciones (Camacho, 2005). Desde los griegos atenienses que diseñaron un ciudadano con el derecho de participar en las decisiones de la polis, hasta el mundo actual, donde cada vez más personas y grupos diversos están siendo considerandos nuevos ciudadanos (Millares, 2009).  La ciudadanía de hoy busca contemplar la diferencia, la contradicción frente a lo tradicional, la participación de todo tipo, la expresividad y la receptividad plena, como características fundamentales para su desarrollo. Se busca una ciudadanía manifiesta, empoderada, y de alta intensidad  (Bonet, 2009), que necesita de la participación para pasar de la letra a la realidad.

La comunicación es la herramienta para participar (Finquelievich, 2001). Si no se comunica no se participa y si no se participa, no hay ciudadanía real. Así las cosas vemos como participación, comunicación y ciudadanía son conceptos interdependientes; los tres se necesitan y se viabilizan, uno al otro, y son constitutivos de un sistema democrático.

Precisamente el periodismo ciudadano va en ese camino. Es una de las formas que utiliza el individuo para expresar sin intermediación necesidades, aspiraciones, utopías y desacuerdos, dejando de lado la influencia en oportunidades censurable de un tercero, que también tiene sus intereses en la sociedad. El periodismo ciudadano permite que el espacio de lo público tradicional (la plaza pública de un municipio, el recinto de una corporación pública) se traslade al espacio mediático (Martinrey, 2011) para que el actor que es el ciudadano, disienta, apoye y de alguna manera pueda trabajar en vía de conocer diversas posiciones y llegar a establecer puntos en común frente a temas públicos (Mata, 2006).

Este periodismo entonces, llega a ser un insumo de la ciudadanía comunicativa. Es un insumo porque permite una de las formas de participación en cuanto el ciudadano entrega información y expresa opiniones. Pero se tiene que unir a otras acciones del ciudadano para que se constituya en realmente comunicativo. El periodismo ciudadano no es la única vía de participación, como no lo es el sufragio. El ciudadano debe primero llegar a conocer todas las herramientas concebidas desde la Constitución de 1991 para que ejerza una democracia participativa y desarrolle sus derechos civiles, sociales y políticos (Marshall, Bottomore, 1998). Se debe vincular al ejercicio de la práctica ciudadana desde los diversos escenarios, de participación directa o representada, para la definición de las políticas públicas de interés general. El periodismo ciudadano, responsablemente utilizado, termina siendo una oportunidad para hacer veeduría frente a las acciones de las entidades y empleados que tienen funciones públicas.

Puede ser una vía para conocer y dar a conocer los mecanismos de participación que contempla el Estado, para intervenir en el debate público-mediático, pero no puede ser considerado como la máxima realización para la ciudadanía comunicativa. Le sirve, pero no la ejerce totalmente.

En esa medida el periodismo ciudadano no puede ser degradado o minimizado al no representar una forma de periodismo estructurado. El que no sea elaborado con las rutinas y las estructuras del periodismo tradicional, no le resta valor como herramienta de la ciudadanía comunicativa, y como tal se le debe entender y dimensionar.

Es apenas obvio que al ser ejecutado por ciudadanos sin formación en escuelas de comunicación, no hay un nivel de rigurosidad periodística, ni de normas narrativas y éticas. Ahí precisamente está la labor que deben desempeñar los comunicadores sociales y el mismo Estado colombiano, en el sentido de entregar capacitación gratuita a los ciudadanos para que sepan cómo utilizar esa forma de comunicación de la mejor manera posible. Por eso el periodismo ciudadano puede ser considerado también un insumo del periodismo formado. Sus propuestas y contenidos deben ser el punto de partida, para que los profesionales del oficio, estructuren agendas informativas que reflejen las preocupaciones y aspiraciones del ciudadano (Millares, 2002 página 12).

El periodismo ciudadano no es una amenaza para el periodismo profesional. Es un complemento, una forma de expresión que no se debe coartar, por el contrario se debe impulsar y mejorar, en busca de la democratización de las posibilidades de comunicación. Tanto el periodismo ciudadano como el comunitario se constituyen en poderes que se le están otorgando al ciudadano para comunicarse y hacerse partícipe de los escenarios públicos y mediáticos.

Aunque buscan la participación del sujeto como fin primordial, existen algunas diferencias entre los dos. El periodismo comunitario en Colombia está regulado por el Estado mediante leyes y acuerdos que reglamentan el funcionamiento de las emisoras y de los canales comunitarios sin ánimo de lucro (Rincón, 2013). El periodismo ciudadano, tal y como se conoce en la actualidad, no tiene marco legal en el país. El periodismo comunitario busca que el contenido, la administración y la operación de los medios de su tipo esté ciento por ciento en manos de la comunidad, mientras que el periodismo ciudadano se está evidenciando no sólo en blogs o medios especializados, como el OhmyNews en Corea del Sur, sino en expresiones más individuales de personas que se vinculan a una red social o a un medio comercial con información y opiniones usando la informalidad de un teléfono móvil.

Lo que no se debe permitir es que el periodismo ciudadano que están incorporando medios comerciales en Colombia, como RCN y Caracol, se quede solamente en el registro de accidentes, peleas y desastres naturales. Es necesario que sea valorado como la expresión de una ciudadanía comunicativa, que sigue reclamando y ganando espacios frente a lo tradicional y hegemónico.

Bibliografía

Ayerdi, K. M. (2005). Periodismo ciudadano: voces paralelas a la profesión periodística. Chasqui. Revista Latinoamericana de Comunicación, (90), 4-13.

Bonet, A. J. A. (2009). La ciudadanía como proceso de emancipación: Retos para el ejercicio de ciudadanías de alta intensidad. Astrolabio: revista internacional de filosofia, (9), 13-24.

Camacho, C. (2005). América Latina, en el reto de construir puentes con y entre las ciudadanías. El derecho a la información como práctica de formación y desarrollo de la ciudadanía comunicativa.

Constitucional, C. (1991). Constitución Política de Colombia. Gaceta Constitucional, 116.

Finquelievich, S., Jara, A., & Baumann, P. (2001). Nuevos paradigmas de participación ciudadana a través de las tecnologías de información y comunicación (No. 23). Instituto de Investigaciones Gino Germani, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires.

Langa, E. A. (2006). Los blogs: perspectivas individuales en el espacio público. Global Media Journal México, 3(6), 10.

Marshall, T. H., & Bottomore, T. B. (1998). Ciudadanía y clase social. Alianza Editorial.

Martinrey, G. S., & Marín, V. S. (2011). Periodismo ciudadano y espacio público en la Sociedad de la Información. Anàlisi: quaderns de comunicació i cultura, (41), 69-85.

Mata, M. C. (2007). Comunicación y ciudadanía: problemas teórico-políticos de su articulación. Revista Fronteiras-estudos midiáticos, 8(1).

Miralles, A. M. (2002). Periodismo, opinión pública y agenda ciudadana (Vol. 17). Editorial Norma.

Miralles, J. A. H. (2009). Sobre el concepto de ciudadanía: historia y modelos. Factótum: Revista de filosofía, (6), 1-22.

Nafría, I. (2007). Web 2.0: El usuario, el nuevo rey de Internet. Gestión 2000.

Rincón, L. A. TV COMUNITARIA EN COLOMBIA.

Varela, J. (2005). Blogs vs. MSM. Periodismo 3.0, la socialización de la información. Telos: Cuadernos de comunicación e innovación, (65), 68-76.

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